Sábado 23

Volamos con Ryanair. Cambio de puerta en el último minuto y algún que otro pasajero que se queda sin embarcar.
Llegamos a la hora al aeropuerto de Palma. Cogemos el coche a la hora pactada. 40 euros de sobrecargo por seguro (5€/dia) y ¡¡ 95€ ¡! del depósito.
Con la ayuda del GPS llegamos sin problemas a nuestro apartamento en Port de Pollença, en la zona de llenaire. Dejamos los trastos y nos vamos a comprar al Eroski del pueblo (precios más decentes que los SPAR orientados a guiris).


Domingo 24

Por la mañana y por turnos nos damos un paseo por el carril bici que discurre paralelo a la carretera.
Sobre las 11 nos ponemos en marcha y nos vamos en dirección al Cabo de Formentor. La primera
parada en el mirador de Mal Pas, desde donde se pueden disfrutar de vistas espectaculares de la península de formentor.
La carretera sigue camino del faro, aunque la vista no es tan espectacular desde aquí. Se puede aprovechar para tomar una cervecita en el restaurante del faro (si la afluencia de público lo permite).


Lunes 25


El dia amanece nublado y decidimos ir al monasterio de Lluc a traves de la carretera que cruza la Tramontana. Es las tipica carretera estrecha de montaña con la dificultad añadida de la gran cantidad de ciclistas que la recorren, y que convierten el ascenso en tarea imposible en determinados momentos.
En el monasterio hay gran confluencia de gente, sobre todo local, ya que es lunes de Pascua y es sitio de peregrinaje de los mallorquines. El monasterio merece una visita., asi como el entorno que la circunda.
Para comer elegimos Sa Fonda, sitio muy frecuentado por el público local. Comida de montaña. Nosotros probamos el arroz bruto (caldoso) y la fritada mallorquina (visceras con patatas). 


Martes 26

El dia amanece nublado, pero han dicho que despejará, así que nos liamos la manta a la cabeza y nos vamos a Sa Calobra, misma carretera que para el monasterio de Lluc, pero con 21 km más.
El enclave es precioso, pero atestado de turistas. Lo más llamativo de la cala es el enclave natural, aunque está ligeramente explotado cara al turismo. Desde Sa Calobra hay un camino que en 5 minutos nos situa en Torrent de Pareis, un cañon que finaliza en un circo junto al mar, realmente espectacular. Por la tarde la afluencia de autobuses de turistas baja considerablemente, y aumenta proporcionalmente el encanto del sitio.
De vuelta nos desviamos hacia Cala Tuent, mas grande y con playa de arena. El enclave es igual de espectacular o más que Sa Calobra, y sin tanta afliuencia de publico. Quizas la mejor idea sea pasar el dia en Cala Tuent y bajar a Sa Calobra por la tarde.

Miércoles 27

Después de la paliza de carretera del dia anterior y aprovechando que el dia sale soleado decidimos pasar una mañana de playa en alguna cala cercana. Elegimos la Cala Sant Vicenç. La cala Sant Vicenç son un conjunto de calas (cala Barcas, cala Molins, cala Carbó) alrededor de las cuales se ha edificado un hotel y unas cuantas construcciones, lo cual le hace perder algo de su encanto, aun así el paraje es maravilloso y las aguas cristalinas y de color esmeralda.

De vuelta al coche nos encontramos con una denuncia de un amable local que nos indica que hemos aparcado en una zona destinada a remolques (el aparacamiento de remolques era el único a la sombra y estaba completamente vacio).

Por la tarde, después de descansar en casa, nos acercamos a Alcudia, un pueblo que conserva gran parte de su muralla . Es posiblemente el pueblo con más encanto de la zona, conservando dentro de su casco antiguo varios edificios de interés. La diferencia con Puerto de Pollença, a pesar de que sólo les separan 5 km, es abismal.


Jueves 28

Después de la jornada de semidescanso del día anterior nos armamos de valor para hacer kilómetros e ir hasta Sóller. Para llegar pasamos el túnes (4,5€ cada viaje). Una vez en Sóller cogemos el tranvía que va hasta Puerto de Sóller (4€ el viaje). El viaje en tranvía es muy agradable y nos remonta unos cuantos años atrás, con el traqueteo y la madera asomando por todas partes.

Una vez en Puerto de Sóller subimos hasta el mirador para admirar las vistas de la bahía, enclavada entre las montañas de la Tramontana. Comemos en uno de los múltiples restaurantes cercanos al puerto. Nos dicen que los mejores están en la cuesta de subida y elegimos Ribes (menú de 14€), con relación calidad/precio espectacular.

A las 15:30 regresamos a Sóller con el tranvía y nos damos una vuelta, es un pueblo con encanto, similar a la Alcudia, aunque a mí me resulto más impresionante éste último.

Para acabar el día nos acercamos hasta Fornalutx, a 5 km de Soller en la carretera de la Tramontana que lleva hasta Pollença (la de los ciclistas). La visita es prácticamente obligada, me atrevería a decir que es mucho más atractivo este pueblo que el propio Soller.

Viernes 29


Hoy amanecemos temprano y cogemos carretera y manta hasta Palma. Dejamos el coche en la zona azul de Palma (2,5€ por 2 horas) cerca de la plaza mayor. El centro histórico de Palma merece un par de dias o tres para visitarlo, ya que no solo tenemos la catedral y el palacio de la Almoina, sino que todo él está en un estado óptimo de conservación y podemos encontrar muchos elementos modernistas. Merece la pena la visita a la catedral (4€) y a mi particularmente me decepciona bastante la capilla de Miquel Barceló.
Después de la visita a la Catedral vamos dando un paseo por las calles del casco antiguo hasta la plaza mayor, reponemos pasta en la zona azul y descendemos por el paseo del Born hasta las inmediaciones de la Lonja. Por ahí hay múltiples sitios para comer, casi todos orientados al turismo extranjero. Nosotros, con la ayuda de una amiga, encontramos un sitio de comida casera mallorquina con menú de 13€ (Celler Pagés). Relación calidad/precio, óptima.
Tras la comida damos un paseo por los alrededores de la lonja y tomamos un café en uno de los sitios de la plaza (poco recomendables para comer). Aprovechando que se acaba la hora, hoy aprovechamos para batirnos pronto en retirada.
Nos habrán quedado muchas cosas en el tintero (castillo de Belver, por ejemplo) pero el turimo con niños no puede ser tan exigente como el de adultos ;-)

Sábado 30

Después de la paliza del día anterior decidimos tener un día relajado. Por la mañana nos acercamos a la península de la Victoria. Empezamos visitando la Ancanada, en la costa este de la península. Desde ahí se divisa toda la bahía de Alcudía y, dando un pequeño paseo, se llega a una zona de calas de piedra agrestes desde donde se divisa un pequeño faro ubicado en una isla.
Desde ahí y a cinco minutos en coche accedemos a la costa oeste de la península, llegando hasta el mirador y la Ermita de la Victoría. Desde ahí se divisa toda la bahía de Pollensa, incluida la playa de Formentor. Para comer escogemos un chiringuito (S’illot) ubicado en la falda del albergue. Precios un poco altos, aunque muy recomendable para comer de tapas (imprescindibles el ‘Tumbet’. una especie de pisto con patatas, y el frito marinero -con gambas y mero-). Unos 20€ por persona.
Por la tarde nos acercamos a Port de Pollença para disfrutar de una paseo por el Passeig de Voramar, donde hay múltiples ofertas tanto de restauración como de alojamiento. El emplazamiento es altamente aconsejable, con casas prácticamente a pie de una playa salpicada de pinares.