Después de la paliza del día anterior decidimos tener un día relajado. Por la mañana nos acercamos a la península de la Victoria. Empezamos visitando la Ancanada, en la costa este de la península. Desde ahí se divisa toda la bahía de Alcudía y, dando un pequeño paseo, se llega a una zona de calas de piedra agrestes desde donde se divisa un pequeño faro ubicado en una isla.
Desde ahí y a cinco minutos en coche accedemos a la costa oeste de la península, llegando hasta el mirador y la Ermita de la Victoría. Desde ahí se divisa toda la bahía de Pollensa, incluida la playa de Formentor. Para comer escogemos un chiringuito (S’illot) ubicado en la falda del albergue. Precios un poco altos, aunque muy recomendable para comer de tapas (imprescindibles el ‘Tumbet’. una especie de pisto con patatas, y el frito marinero -con gambas y mero-). Unos 20€ por persona.
Por la tarde nos acercamos a Port de Pollença para disfrutar de una paseo por el Passeig de Voramar, donde hay múltiples ofertas tanto de restauración como de alojamiento. El emplazamiento es altamente aconsejable, con casas prácticamente a pie de una playa salpicada de pinares.
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